«A»
En mis memorias siempre estuve sola. Una casa, una pequeña cama, algo de agua y pan, mi vieja ropa y la única muñeca que me regalaron mis padres antes de desaparecer, eso era todo mi mundo.
A los cinco años comprendí que el mundo no es un lugar hermoso, descubrí la frialdad que se esconde bajo bellos rostros y agradables palabras, la falsa amabilidad y las miradas de burla y lastima de quienes me rodean se clavaban en mi corazón como estacas difíciles de sacar, estaba sola, fría, confundida, asustada y por primera vez comprendí lo que todos llaman soledad, una compañera que se quedó a mi lado.
La nieve cae de manera deslumbrante y su color tan puro es simplemente fascinante a la vista, lástima que no soy capaz de apreciar semejante obra maestra. Mis manos están rojas, mi cuerpo tiembla y mi único refugio es una simple cueva cerca de un acantilado, ellos me exiliaron, me quitaron mis cosas y rompieron el único recuerdo de mis padres. Realmente soy patética , más de quince años viviendo entre indiferencia y el repudio ,y, aún mantengo la esperanza de que me acogan.
Ellos lo saben y utilizaron eso para manipular me, eso que no tengo desde que se fueron.
«L»
″Monstruo″
″Niña demonio″
″Psicópata″
He perdido la cuenta de cuántas veces me han llamado así, lo sé, se que soy diferente, no soy como los demás, carezco de sentimientos, a veces pienso que talvez soy solo un mal experimento, algo creado por el hombre en un laboratorio, como un robot, frío, duro y vacío.
Yo sé, lo sé muy bien, pero ellos siempre me han dicho lo contrario y yo les creía, sí, en pasado, ya no soy capaz de convencerme a mi misma de lo contrario, no fui capaz de llorar por ellos, no pude sentir tristeza por ellos, mis ojos solo vagaban en el vacío sin emoción alguna, turbios y sombríos, así como mi apariencia, ellos me querían así pero yo no soy capaz de quererme, ellos susurraban en mis oídos palabras de amor, lástima que yo nunca las sentí, estoy rota, lo sé y aún me pregunto que es lo que amaban de mi persona si es que eso soy.
«M»
Las luces están encendidas y las personas que siempre reían conmigo ahora ya no me miran, no sonríen, ni siquiera un gesto que me indique que aún me quieren, nada, solo veo una vaga culpa, indiferencia altamente concentrada y una sonrisa burlona, lo se solo no quería verlo porque ellos me criaron, crecí con él pero como dice el dicho lo pasado se queda en el pasado ya no son mis padres, ya no es mi novio, ya no son mi familia.
El aire se siente fresco y las olas se encuentran en calma como si todo estuviera tranquilo, solo quien lo ha vivido sabe que bajo tanta calma se esconde una tormenta sin fin que amenaza con arrastrar todo a su paso, yo me resigné pero no significa que deje de estar enojada, no significa que no me duela, no soy de hierro, ya han sido tres meses pero se ya sentido como una vida entera, las personas que prometieron cuidarme me abandonaron y la que juró amarme sobre cualquier cosa me traicionó, ellos eran mi mundo, mi ancla y ahora soy como un barco a la deriva, siendo arrastrado hacia las profundidades del mar, yo confíe y acabe en el suelo.
Me pregunto si habrá algo de felicidad mas allá de ese vasto mar.
«A»
-¡Rápido, inyecten otra dosis!
-¡Doctor el ritmo cardíaco va disminuyendo y ya casi no respira!
- ¡Traigan la fórmula, deprisa!
-¡Sigue cayendo!¡¡Esta en paro!!
-¡Todos despeguen, comienzo la reanimación!
...
Todo a mi alrededor es ruidoso, puedo oír vagamente la voz de Rick mi doctor, también a las enfermeras Mabel y Rosi, muy buenas profesionales. Giro mi rostro y aunque borroso reconozco los rostros de mis queridos tíos que me criaron como si fuera su hija, les debo tanto pero se que nunca podré pagarlo.
Se que estoy muriendo, mi cuerpo ya no puede más y mi corazón está casi agotado, casi no me llega aire a los pulmones y mi conciencia ya empieza a entrar en trance. Hasta aquí llegué, ya no más hospitales, inyecciones, medicamentos costosos y cirugías de emergencia, se acabó, yo ya acabé.
Si me preguntarán si me arrepentía de algo diría que sí, no pude alcanzar mi sueño, no pude corresponder a lo esfuerzos de mi tíos, no tuve amigos, no pude salir de viaje, tampoco un novio, quien querría estar con alguien que nunca se sabe cuando morirá, por eso nunca dejé que nadie se acercara lo suficiente como para que fuera importante, no quería ver a nadie más llorar por mí, debería ser yo quien cargue con este cuerpo enfermo pero no pude sola y ahí están las consecuencias pero por lo menos hay quien me recordará, que probaran que si existí en este mundo aunque las huellas que dejé sean escasas pero están ahí. Espero que mi recuerdo no les duela y les agradezco su cuidado, ellos que son y siempre serán mis segundos padres.
«Suri»
Cada fragmento de sus vidas están frente a mis ojos.
Puedo ver su dolor más no comprenderlo.
La vida no fue buena con ellas.
No lo fue conmigo.
Ahora debo juntarlos, debemos juntarnos, ellas y yo somos una y solo cuando seamos una obtendremos nuestra querida felicidad.



