Está oscuro en el cuarto y ya casi el olor se torna insoportable para las visitas después de varios días con sus noches en vela. Caras largas y un poco demacradas en sus padres… “gota seca” en las facciones de su mamá a pesar de sus intentos por ocultarla. Es su intenso dolor que refleja los surcos en su dolido corazón.
Recuerda todos los sacrificios y esfuerzos cuando salieron de su natal Corea rumbo hacia un “mundo mejor”. Todo lo que lograron superar y ahora no puede siquiera levantarse de su incómoda silla para cambiar las sábanas. Su hija no logra superar este episodio de enfermedad y parece haber sido como golpeada por un rayo. O como si de tanto llover se hubieran inundado hasta sus pulmones
Farmacia, EBAIS, clínica, hospital, especialistas… sabe que sus opciones se acaban y que posiblemente tenga que llamar a la curandera coreana y hacer uso de su medicina asiática
Lo único que hace ahora es llorar, colocar la compresa mojada y fría en la frente de su hija de vez en cuando y secar el sudor de la hinchada y marcada cara de su hija… “se parece a la Emily Rose de la película” escucha en los pasillos de su casa, pero no tiene fuerzas ni energías para enfurecerse. Todo su ser está enfocado en la recuperación de su hija
El papá de la pobre criatura le susurra al oído. El también incrédulo. Después de todo lo que ha resistido su hija no puede creer que esto les esté pasando justo ahora. A pesar de todo, sea por cultura u otra razón su hija nunca ha estado sola, todo lo ha superado e incluso no tiene problemas trabajando en un lugar con puros hombres… el piensa sólo en lo frágil y dura que aparenta ser
Ya se siente otra presencia y parece que tiembla la casa o al menos siente escalofríos. Su hija inmutable sudando frío, con la cara hinchada y marcada. No queda otra opción
Agachada, decrépita, demacrada, con un bastón y ayuda porque le cuesta caminar ¿Cómo habrá subido las gradas tan rápido? Su pesada capa roja y LOGRA que la madre se levante de su sitio. Solo queda ella y los padres en el cuarto
Después de varios intentos, de que se alzara la cama, levitara el cuerpo de la enferma y pareciera que su cabeza daba vueltas… a punto de rendirse la pobre, agitada y cansada anciana… toma aire una vez más venciendo su eterna joroba, dejando ver su raquítico esqueleto al separar su brazos y alzar su mirada se escucha su grito de guerra anhelando la victoria
“ANTIGUOS ESPIRITUS DEL MAL… TRANSFORMEN ESTE CUERPO DECADENTE… EN LO QUE SIEMPRE HA SIDO”
Sintiendo que su padre la abandonaba y se rendía a su sufrimiento… se trastornan de repente su pelo y facciones. Alzandose de la cama de un brinco, pero como si volara “PAPAAAAAAAAA”
Un último paso dice la curandera ¿Quién eres? Bajando en cámara lenta de su trance, abre los ojos y responde ¿Quién soy? No soy china, sino coreana, hija de mis padres, soy la mujer del taller, la que reparte galletas, entrega sonrisas, toma fotos y lo da TODO


