UN AMIGO IMAGINARIO LLAMADO TOMI
1ra parte
todos hemos escuchado sobré los amigos imaginarios que suelen inventarse los niños para jugar.
¿Pero en realidad esos amigos serán imaginarios o seran algo más?
Esta historia comienza en una linda familia conformada por mamá papá y dos niñas, vivían muy felices en una gran casa en la ciudad, y todo marchaba de maravilla hasta que la gran crisis económica provocó que la empresa donde trabajaban papá y mamá terminará en banca rota, como otras tantas de la ciudad. Pero esto no afectó a la familia inmediatamente, porque por fortuna tenían un gran capital que los sostendría por al menos unos 5 años, pero todos saben que donde se saca y no se guarda rápidamente se acaba, así que papá y mamá se dieron a la tarea de buscar trabajo.
Al cabo de 6 meses lograron encontrar trabajo en un pequeño pueblo en la zona rural, la paga no era tanta como su anterior trabajo, pero si era suficiente para vivir como Dios manda, pero todavía existía un problema, el trabajo les quedaba muy lejos de su casa, por lo que tuvieron que vender su casa en la ciudad y comprar la única casa que estaba en venta en ese pequeño pueblo, no era una gran casa, pero cubría las necesidades de la familia.
Esa misma mañana llegó a la casa una camioneta familiar, al detenerse la camioneta una niña de 7 años salió corriendo de la camioneta.
—¿A dónde vas Yésica? No corras te vas a caer.
—Voy a revisar los cuartos mamá, antes de que mi hermana se quede con la mejor vista. Dijo la niña y siguió corriendo.
—Por favor Yenifer, ve por tu hermana antes de que se haga daño. Dijo la madre a una joven y bella chica de 15 años.
—Esta bien mamá. Dijo Yenifer y se encaminó a la casa sin ningún apuro.
Mientras, mamá y papá comenzaron a desempacar varias cosas de la camioneta.
—¿Que le sucede a Yenifer? La veo algo desanimada. Dijo el padre.
— Ya sabes, ella no quería dejar la ciudad y a sus amigas del colegio, espero que aquí pueda hacer nuevos amigos, no me gusta verla así. Dijo la madre mientras miraba a Yenifer entrar a la casa.
—Estará bien es una chica de 15 años muy linda, verás que muy pronto tendrá un montón de amigos. Dijo el papá mientras ayudaba a mamá con unos paquetes pesados.
Mientras en el interior de la casa Yésica subía las escaleras y entraba a uno de los dos cuartos que habían, una vez dentro corrió hasta una cama que había cerca de una ventana y comenzó a saltar en ella, dos segundos después entro su hermana Yenifer
Esta vez te gané Hermana, la ventana es mia. Dijo Yésica con un tono burlón y una linda sonrisa dibujada en su rostro. Su hermana se acerco a la cama con Yésica y acepto su derrota con un, está bien. La niña de 7 años vio el rostro de su hermana serio y rápidamente dejo de saltar y se sentó a su lado.
—¿Que te pasa Yeni, te sientes mal, estás molesta? Pregunto Yésica.
—No pasa nada. Respondió Yenifer con la mirada perdida en el suelo.
—¿Estás brava porque cogí el mejor lugar? Pregunto Yésica nuevamente.
Yenifer miro a su hermana y dejó ver una sonrisa forzada, mientras decia.
—No tontita, lo que pasa es que extraño nuestra vieja casa y a mis amigas.
Después de unos segundos de silencio Yésica salto de la cama y se paró frente a su hermana diciendo.
—Yo te doy mi puesto hermana, si eso te hace feliz puedes dormir al lado de la ventana.
A Yenifer se le humedecieron los ojos al escuchar a su hermana entonces rápidamente la cargó y la acostó en la cama y comenzó a decir.
—Para nada hermanita, si duermo al lado de la ventana me dará frío, entonces tendré que saltar a media noche a tu cama, ¿y sabes lo que pasa cuando salto a tu cama?
—¿No que es lo que pasa? Pregunto Yésica.
—Lo que pasa es... ¡que empieza la guerra de cosquillas! Dijo Yenifer mientras le hacía cosquillas a su pequeña hermanita, la cual reía sin poder parar, Yésica logro liberarse de las cosquillas de Yenifer y se lanzó sobré ella para usar la misma arma, las cosquillas, el cuarto se inundó de las risas y gritos de las dos chicas.
Mientras en la planta baja papá y mamá terminaban de entrar las últimas cajas que habían en la camioneta, el día transcurrió rápidamente con el agetreo de acomodar y organizar la casa, pero todo estuvo listo y al llegar la hora de cenar la familia se reunió en la mesa.
—Bueno mis niñas, se que no es fácil para ustedes este cambio tan repentino, en especial para ti Yenifer, se que extrañas muchos a tus amigas de la escuela, de verdad hubiera querido que todo hubiera sido diferente. Dijo la mamá mientras miraba a sus hijas con una gran ternura.
—No te preocupes mamá, todo estará bien, me mantendré en contacto con mis amigas por Gmail, además tal vez mañana en la escuela tenga la oportunidad de conocer a nuevos amigos. Dijo Yenifer con la esperanza dibujada en su rostro.
— Si mi niña, te puedo asegurar que así será, tu eres una gran chica, además ya papá hizo el contrato con la compañía y en esta semana nos intalan el servicio de internet. Dijo mamá.
—Papá cerca de mi ventana hay un gran árbol, ¿puedes hacerme un columpio? Porfis. Dijo Yésica mirando a su papá con una carita tan angelical que nadie se resistiría a negarle nada.
—Claro que sí mi niña este fin de semana lo haremos juntos. Dijo papá con una sonrisa en su rostro.
—¡Si! Que rico, eres el mejor papá del mundo. Dijo Yésica que fue corriendo hasta donde su papá, lo abrazó con todas las fuerzas de sus pequeñas manitas mientras le decía te quiero, una y otra vez.
La familia después de cenar estuvo conversando algunas horas sobre planes futuros para mejorar algunos detalles de la casa, sobre la pequeña laguna, en la parte trasera de la casa y el bosque más al fondo. En su conversación no habían notado que ya era tarde, casi las 11y 30 de la noche por lo que mamá acompaño a las niñas a su cuarto, las arropó les dio un beso y apagó la luz, luego fue a su cuarto con papá y también se acostaron a dormir.
Cómo a las 3:30 de la madrugada Yésica se despierta porque le pareció sentir un ruido, miro a la cama de su hermana pero estaba profundamente dormida, así que no había sido ella, iba a volver a dormir y lo sintió de nuevo, no era un ruido, más bien se escuchaba como si alguien llorará, no se escuchaba como un llanto cualquiera, parecía más bien el llanto de un niño. Yésica se levantó de su cama y camino en dirección a un viejo escaparate que había en su cuarto, el sonido venía de allí, Yésica abrió la puerta y entró.
—¿Poque estás llorando, te puedo ayudar? Yésica estiró su pequeña mano y acarició el cabello de un pequeño niño más o menos de la misma edad que estaba acurrucado en la oscuridad...
El sol comenzó a filtrar sus rayos por la ventana, la puerta se abrió y mamá entró diciendo cariñosamente.
— Buenos días dormilonas, es hora de levantarse, ya el desayuno está servido.
Yenifer se levantó inmediatamente y se dirigió al baño para acearse, pero Yésica aún seguía dormida con la cabeza tapada. Mamá se acerco a su cama.
Vamos dormilona ya es hora. Dijo mamá destapando la cabeza de Yésica, la niña volvió a taparse y dijo refunfuñando.
— Un ratico más mamá, tengo mucho sueño.
La mamá se quedó sorprendida y le pregunto a Yenifer que volvía al cuarto en ese momento.
—¿Estuvieron despierta hasta tarde verdad?
— no mamá, yo caí rendida nada más que puse la cabeza en la almohada. Dijo Yenifer.
Mamá la miro con algo de duda pero rápidamente sonrió y se volteo hacia Yésica.
—Ok, bien mi pequeña pitufa, no vas a llegar tarde a tu nueva escuela el primer día, arriba vamos. Dijo mamá mientras cogía a Yésica entre sus brazos y la levantaba de la cama, luego salio del cuarto y fueron al baño.
En el comedor las niñas y mamá desayunaban, y Yésica en cada bocado daba un bostezo.
—¿Y papá ya se fue? Pregunto Yenifer.
—Si, el salió temprano, yo empiezo la próxima semana, así que las llevaré a la escuela dijo mamá.
Unos minutos después las chicas y su madre se disponían a subir a la camioneta para ir hasta la escuela, cuando de pronto Yésica salió corriendo en dirección a la casa.
¿A dónde vas ahora Yésica? vamos a llegar tarde a la escuela. Dijo la madre.
—Olvide algo mamá, vuelvo enseguida. Dijo la niña que entró corriendo a la casa, llegó al comedor cogió un plato y subió a su cuarto, una vez en el cuarto sacó la merienda que su madre le había puesto para la escuela y la puso en el plato, escribió una nota en un pequeño trozo de papel y dejó todo dentro del escaparate, luego salio corriendo y fue a donde su madre y su hermana que la esperaban.
Dos horas más tarde la madre estaba de vuelta en la casa, y rápidamente se puso a limpiar los platos del desayuno y hacer otras tareas del hogar, de pronto sintió un ruido en el cuarto de las niñas, como si el viento hubiera tumbado algo, la Madre subió y al entrar al cuarto vio que un cajón que estaba en el suelo con algunos juguetes de Yésica se había volteado y salido par de juguetes, la madre lo acomodo en su lugar y cuando se disponía a salir noto que la puerta del escaparate estaba medio habierta, fue a cerrarla y pudo ver lo que parecía un plato, lo cogió junto a una nota con la letra de su hija. "Te dejo algo para que desayunes, cuando vuelva de la escuela seguiremos jugando." La madre entonces echo una sonrisa y dijo para si, que imaginación tienes mi linda Pitufina, y continuó con las labores de la casa.
Ya eran las dos de la tarde cuando mamá miro el reloj de la cocina, ya había terminado todas las labores y se sentía cansadata la fue hasta la sala y se sentó en una cómoda butaca recostó su cabeza al espaldar dejando caer su largo cabello por encima del mueble,en un par de segundos mamá se quedó dormida.
Unos segundos después algo comenzó a caminar en silencio hacia donde dormía mamá, se acerco hasta la parte trasera de la butaca y entonces una pequeña mano de niño comenzó a peinar el largo cabello con sus dedos. La mujer lo sintió, y del susto dio un brinco en la butaca voteandose para ver qué había tocado su cabello, pero su mirada no vio nada.
En ese momento escucho un sonido conocido que se acercaba a casa, era el Toyota de papá, mamá miro el reloj y ya eran las tres de la tarde, se acomodó el pelo y camino hacia la puerta. Antes de poder llegar a la puerta por ella entró Yésica, seguida por su hermana Yenifer, las dos abrazaron a mamá, un rato después entro papá que se acerco a mamá besando sus labios.
Las dos niñas ya habían subido a su cuarto, Yenifer saco unos libros y bajo al comedor donde se puso a realizar alguna tareas de la escuela, mamá y papá se habían quedado en la sala hablando sobre cómo había sido el día de trabajo de papá, mientras Yésica se había quedado jugando en el cuarto.
Pasado un tiempo mamá subía a su cuarto pero al acercarse al cuarto de las niñas y escucho a Yésica hablando como sí estuviera conversando con alguien, la madre se detuvo antes de llegar a la puerta y se puso a escuchar con atención.
—Mamá y papá son muy buenos conmigo... si, el pelo de mamá es muy suave, pero no debiste asustarla... mira está muñeca Barbie me la regaló mi hermana el año pasado...
Mientras la Madre escuchaba escondida se quedó pensativa cuando Yésica mencionó lo del pelo y el no debiste asustarla sintió un ligero escalofrío en su piel entonces la madre entro al cuarto de Yésica.
—¿Con quién hablas mi niña? Pregunto la madre buscando en el cuarto la presencia de aquello con lo que hablaba su hija.
La niña sorprendida por la repentina aparición de su madre la miro un poco asustada, pero rápidamente se calmó y respondió la pregunta de madre.
—Estaba hablando con Tomi mamá.
—¿Y quien es Tomi? Pregunto la madre.
—Es mi nuevo amigo mamá. Dijo la niña.
—Que bien mi niña. ¿Me lo podrías presentar? Dijo la madre mientras se agachaba cerca de la niña.
—Lo siento mamá, el se acaba de ir, es muy tímido. Dijo la niña.
—Ok, entonces cuando Tomi este listo me lo presentas.
—Claro mamá, verás lo agradable que es. Dijo la niña.
La madre asintió con la cabeza y se levantó explorando el cuarto con la mirada mientras salía de este, un pensamiento comenzaba a preocupar a la madre, ella había escuchado sobré los amigos imaginarios que suelen crear los niños, pero Yésica nunca había tenido un comportamiento así, ¿porque ahora? Por otra parte estaba lo que escucho cuando su hija hablaba, (no debiste asustarla) eso le recordó cuando se quedó dormida en la butaca, ella juraría que algo había tocado su pelo.
Cuando el sol se oculto tras los árboles del bosque en la casa todos estaban viendo un programa en la televisión, una vez que terminó el programa papá le dijo a las niñas que ya era hora de ir a dormir, pues mañana tendrían escuela. Las dos chicas recogieron algunas cosas con las que habían estado jugando y luego de asearse las dos fueron a la cama. Un par de horas más tarde mamá y papá apagaron el televisor y las luces de la casa, dejando solamente encendida la de la cocina, y también se dirigieron a dormir.
Ya casi a media noche Yenifer escucho a su hermana.
— No puedo jugar ahora Tomi, estoy cansada y tengo escuela mañana... ya te dije que no puedo, mamá me regañaria si me ve despierta... no, no puedes hacer eso, es mi mamá. Decía Yésica en voz baja.
Yenifer alzó la cabeza y desde su cama dijo con tono de regaño.
—Yésica ya duérmete, mañana tienes que levantarte temprano.
—No soy yo Yeni, es Tomi que quiere jugar. Dijo Yésica.
Yenifer se sentó en la cama y miro a las sombras del cuarto y luego dijo con un tono molesto.
—Pues dile entonces a Tomi que estás no son horas de jugar, que se valla a dormir.
Yenifer se acostó y cerró los ojos cuando de pronto algo jalo la sábana con que se tapaba, Yenifer se quedó mirando a los pies de la cama asustada, pero no veía nada, de pronto sintió un golpe brusco que estremeció la cama, Yenifer se sentó en la cama aterrorizada, sus ojos revisaban cada sombra dentro del cuarto, su corazón palpitante parecía querer salir de su pecho.
Continuará...
Carlos Rafael Serrano
(El Angel Oscuro)



