Me pediste que cuidara a tu perro, me dejaste las llaves de tu carro y de tu casa.
Creo que ninguno de los dos sabíamos lo importante que esas semanas serian, para mi…
-Un domingo abrí con dificultad tus antiguas puertas verdes;
Y bajo la sombra de tus arboles de mamon en una hamaca de hilo colorida;
me dormí,
2 horas,
Mi primera siesta en años.
Al despertar no supe donde estaba… desorientada;
tu me ayudaste a regular mis emociones;
Desde entonces mi espíritu ya no traduce su idioma;
Se da a entender, sin tanta explicación.
Me gusta estar ahí, me gusta Ser ;allí ; -pronto después,
Te plante un almácigo y las semillas se hicieron plantas;
Me inspiras a levantarme temprano, poner el café, a coser ; bañar a los perros, leer , tomarte fotos, caminar tus senderos, dibujar, cocinar , escribir y vivir;
Creo que la valentía de las guerreras de Cinancantan, se me metió a través de la planta de los pies;
Tuve el coraje necesario; para seguir adelante.
Me diste un espacio sombrío y cálido como tu clima; para que yo también germinara;
Agradezco a la Granada, por ser mi amiga cuando no tuve donde ir; cuando me sentí como extranjera en mi propia casa-
Esas semanas, este tiempo;
Tu has sido mi refugio, estoy pero no estoy ahí, aquí, entre las luces y las sombras.
Entre muros de toba litoide mitad volcánica mitad corazón;
Me ayudaste a resistir el fuego;
Bajo a ver los bambúes y me siento debajo de tu amate de manglar con los dedos manchados de remolacha; viendo el mar con horizonte de plata;
Estoy completamente presente, aquí; ahi.
Descalza sobre lo helado de tus ladrillos de barro;
Me baño desnuda cerca de tus huertas con guacal y regreso a mi infancia;
Esta tierra endulzo un año- amargo-
el musgo de tus piedras, los colibríes;
Hago cosas en esa tierra no para que me quieran;
Lo hago porque esa tierra ya me quiso a mi;
Me ha dado tanto sin saberlo, sin pedir nada a cambio;
en la banca viendo el atardecer contigo;
Mantas de luciérnagas, nísperos y campanillas moradas;
“Lugar donde llueve”, de tierra fértil, gracias;
Por dejarme ver las orejas de elefante crecer jurásicas en tu fachada;
Te escribo para que sepas que yo también te he sentido a ti.



