Sinopsis:
Tras la muerte de su abuela Rosalía, Clara —una joven restauradora de arte— hereda la vieja casona familiar enclavada en un pueblo remoto, envuelto en supersticiones y secretos. La casa, que siempre le causó una extraña incomodidad desde niña, guarda intactos los objetos personales de la anciana… excepto por uno: un gran espejo barroco cubierto con una sábana negra y sellado con clavos oxidados.
Pese a las advertencias del notario y las historias de los vecinos, Clara decide quedarse unos días para ordenar los papeles de la herencia. Una noche, impulsada por la curiosidad, retira la sábana del espejo. A partir de ese momento, la casa comienza a cambiar. Los relojes se detienen a las 2:17, se escuchan pasos en los pasillos vacíos y el reflejo del espejo muestra cosas que no están allí... o que aún no han sucedido.
Atrapada entre visiones perturbadoras, voces del pasado y una historia familiar que nunca le contaron, Clara empieza a descubrir que su abuela no era la mujer dulce que recordaba. El espejo no solo muestra lo que fue, sino también lo que exige ser repetido. Y a veces, mirar demasiado tiempo… es una invitación.
¿Qué vio la abuela Rosalía en ese espejo antes de morir? ¿Y qué quiere que Clara vea ahora?
Pasaron meses.
Clara vendió la casa. Nadie preguntó nada. No hizo funeral. No guardó reliquias. Solo se quedó con un objeto: un pequeño espejo de mano, el único que no había reaccionado durante toda la pesadilla.
Ahora vive en un apartamento simple, con ventanas grandes y sin cortinas. Sonríe más, duerme mejor.
Pero a veces, solo a veces…
Cuando pasa frente al espejo del baño al amanecer…
…siente que algo la está mirando desde el otro lado.